POPULAR

"Al que mató a mi perro"

MATAN EL PERRO DE UN PARROCO Y EL ESCRIBE ESTA CARTA





No sé quién eres; si eres hombre o mujer, joven –aunque este concepto es tan elástico en la actualidad, que llaman joven a un individuo de 45 años– o mayor…. solo sé que el pasado viernes 13, en torno a las 10 de la mañana, en la calle que va por el lateral de la Alameda, conduciendo con excesiva velocidad para aquella zona tan transitada, atropellaste mortalmente a mi perro que se había soltado y corría por el paso de peatones que está situado delante del local social que tiene allí la Xunta. Y, lo peor, ¡no tuviste el mínimo gesto de parar y excusarte por lo que habías hecho!

Ni siquiera se me ocurrió mirar cómo era tu coche, mis angustiados ojos solo se fijaron en que mi cocker se volvía a mí con una postrera mirada, antes de derrumbarse y comenzar a devolver lo que antes, en casa, había comido.

No lo pensé dos veces; a pesar de mis años, cargué con él en brazos y salí corriendo por la Rúa Nova de Abaixo en un desesperado intento de llegar al veterinario más próximo, que está cerca de mi casa. El perro pesaba, por su boca se le iba la vida a borbotones, atravesé el Paseo de Colón y bajé exhausto por la cuesta de la Rúa Monteleón, mientras el perro dejaba tras de sí un reguero de sangre.


No podía más, menos mal que me encontré con una señora conocida que trabaja en el Froiz de Colón y que se prestó enseguida para ayudarme. La veterinaria no abría hasta las 10,30, así que llamé a su padre para que la avisara, porque era un caso urgente.
Regresé hasta la puerta de la tienda y me hice cargo de Liam, mientras la señora iba a incorporarse a su trabajo. Los minutos se me hicieron eternos junto al perro, cuyas piernas se agitaban en un espasmo de agonía. Cuando llegó la veterinaria, lo pusimos en el mostrador, no hizo faltar inyectarle nada: solo pudimos acompañar a Liam en sus últimos instantes.

No sé si te parecerá algo exagerado mi dolor ante la pérdida de lo que solo será para ti la muerte de un animal. Pero para mí y para muchos un perro es algo más; es un alguien mucho más sensible que algunos seres humanos que pululan por nuestras calles.

El perro es, sin lugar a dudas, el animal más noble. Da todo y pide bien poco. Poetas como Lord Byron, músicos como Mozart y novelistas como Sir Walter Scott no escatimaron alabanzas a sus perros. Madame de Sevigné –supongo que no te sonará a nada– escribió en una carta aquello de "a medida que conozco a los hombres, más admiro a los perros".

1 comentario: